martes, 1 de noviembre de 2016

¿Construimos el mundo con el lenguaje? ¿Cómo podemos contribuir a cambiar el lenguaje en nuestros centros?

Fuente de la imagen

La orientadora Mábel Villaescusa plantea el debate #orientachat de nuestra comunidad en redes para esta quincena. Mábel nos propone hablar sobre cómo influye el lenguaje en nuestro trabajo en orientación. Y tú, ¿qué opinas? Añade un comentario a esta entrada. También puedes participar en los enlaces en paralelo que hemos abierto en redes sociales: en Twitter, en el grupo de Orientadores en red de Facebook, en LinkedIn o en Google+.





Estos días releía los artículos de Pilar Pérez Esteve sobre el "poder de las palabras" para representarnos el mundo y a nosotros mismos y para influir en los demás: "dilo, y será verdad". También escuché a Javier Agustí hablar sobre cómo el lenguaje configura el pensamiento y por eso es necesario tener en cuenta que el lenguaje esta plagado de automatismos que conviene repasar. 
En estas estaba, pensando sobre el potencial de los orientadores para el cambio y el poder del lenguaje para conformar nuestro mundo y me preguntaba, ¿hasta qué punto puede cambiar algo si empezamos nosotros, en nuestros centros, a hablar, por ejemplo, de reuniones de familias en lugar de reuniones de padres? ¿Qué importancia puede tener ese pequeño cambio? 
Queremos centros igualitarios, orientar en la igualdad, en cuanto a género y cualquier otra condición. Respecto al género, las personas estamos programadas lingüísticamente en masculino, lo que en el mejor de los casos invisibiliza a la mujer, y en el peor tiene otras consecuencias:

Últimamente, se están proponiendo términos alternativos a los que siempre hemos utilizado, términos más inclusivos y más igualitarios. Por ejemplo, ¿qué os parece hablar de "embarazo no planificado" y desterrar el automático "embarazo no deseado" con todas sus connotaciones? Y ¿por qué usar el término LGTBIQfobia en lugar de homofobia? 
Comunicarnos en un lenguaje no discriminatorio no es fácil, no hay fórmulas ideales, de hecho te obliga a pasar mucho tiempo reescribiendo textos desde perspectivas inclusivas, coeducativas, igualadoras... buscando genéricos o perífrasis verbales que, muchas veces, acaban con el estilo del texto o lo complican en exceso, pero todo es empezar y, de momento, empezar a pensar.
Un abanderado en la defensa del lenguaje inclusivo es Antonio Márquez que nos propone cambiar el término de "maestro de pedagogía terapéutica" por el de "maestro de pedagogía inclusiva" 
También Gerardo Echeita nos dice que en la escuela inclusiva "necesitamos cambiar nuestra forma de hablar y, por tanto, de pensar". 
En nuestro campo más específico de trabajo de orientación, ¿necesitamos seguir hablando de necesidades educativas especiales en un contexto de inclusión educativa? Me preguntaba si a nivel técnico lo necesitamos –ya, ya sé que la LOMCE obliga y las solicitudes de Becas también nos piden etiquetaje diagnóstico– pero, ¿y si en lugar de hablar de necesidades de los alumnos hablamos de eliminar barreras para la presencia, el aprendizaje y la participación? como propone el Index for Inclusion. ¿Y si cambiamos algunas de las preguntas que hacemos al profesorado, a las familias, a los alumnos... cuando hacemos la evaluación psicopedagógica? ¿Cómo podemos contribuir a cambiar el lenguaje en nuestros centros? No cabe duda que con el lenguaje ponemos el foco en uno u otro aspecto de la realidad. Si cambiamos el lenguaje, es posible que cambiemos algo la perspectiva, ¿lo intentamos?

Mábel Villaescusa, orientadora y asesora de Educación Inclusiva

PD: Participa y propón nuevos debates a toda la comunidad OrienTapas: queduque@live.com

10 comentarios:

  1. Gracias, Mábel, por esta propuesta de debate. Mucho que cambiar en el lenguaje que utilizamos en nuestros centros. Por la parte que nos toca, en orientación educativa podríamos empezar, como sugieres, por el lenguaje de la evaluación psicopedagógica.

    ResponderEliminar
  2. ¿Qué importancia tienen las palabras para configurar el mundo? Con nuestro lenguaje ponemos el foco en uno u otro aspecto de la realidad. Si cambiamos el lenguaje ¿cambia algo la perspectiva? Si cambiamos las preguntas ¿encontraremos nuevas respuestas? Sobre inclusión educativa y lenguaje escribo en Comunidad Orientapas inspirada por conversaciones y lecturas de mis queridas y queridos: Pilar Perez Esteve, Javier Agustí, Antonio Márquez, Gerardo Echeita Sarrionandia, Andrea Giráldez, Nacho Calderón Almendros, Luis Muiño, Coral Elizondo... que confían en el "poder de las palabras"

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Cada día estoy más convencida de que palabras que utilizamos cambian nuestro mundo.

      Eliminar
    2. ¡Qué gran verdad! Mábel Villaescusa La importancia de las palabras, de los gestos, de la mirada... si queremos transformar nuestros centros en centros inclusivos debemos tener en cuenta todos estos aspectos. Comencemos por las palabras.

      Si en lugar de hablar de déficit, hablamos de talento, superación; si en lugar de hablar de necesidades educativas especiales, hablamos de eliminar barreras y si en lugar de hablar de aceptar hablamos de acogida... seguro que nuestra percepción cambia. ¿Estás dispuesto a comenzar? Juntos podemos. Enhorabuena por abrir el debate, Mábel.

      Eliminar
  3. El lenguaje ES pensamiento. Pero nuestro pensamiento lo construimos en la acción. Implementemos nuevas practicas educativas que nos pedirán otra gramática y que acabarán por hacernos pensar de modo diferente a como hoy lo hacemos.

    ResponderEliminar
  4. Paul Watzlawick en su Teoría de la comunicación humana hablaba de la importancia del lenguaje en la construcción de la realidad. El lenguaje es el origen de los problemas pero tambien lo es de las soluciones. Así que hemos de ser conscientes del lenguaje que utilizamos si queremos cambiar la realidad de nuestros centros.

    ResponderEliminar
  5. Interesantes preguntas, interesantes propuestas....el lenguaje es pensamiento y el pensamiento se convierte en lenguaje. Lo q decimos no muestra sino nuestras creencias sobre aquello q nos rodea. A mi, cambiar el lenguaje, si, me ayuda a cambiar la perspectiva. Pero siento que lo que sobre todo debo y quiero cambiar es la mirada con la q veo a los demás. Y que en ese mirar cambien mis acciones, no solo mis palabras. Aprender la difícil tarea de horizontalizar las relaciones. Y todo lleva a lo mismo, solo es cuestión de respeto y humanidad. Nada más. Y nada menos.
    Y si, es indispensable que los orientadores y orientadoras empecemos a cambiar el lenguaje. Diría yo q gran parte del que utilizamos a diario. Yo he conseguido que me chirrien muchas expresiones que sigo utilizando (cada vez menos, menos mal), como si al decir ciertas cosas mi cabeza estuviera empezando a detectar los prejuicios tras la palabra. Un logro para mi.
    Para mi es urgente que dejemos de hablar de necesidades educativas especiales pensando en que son los alumnos los que las tienen. Las necesidades surgen siempre en contexto, surgen de la interacción entre las características de una persona, cualquier persona y los contextos. Y que podemos hacer nosotras? . Salir de nuestra zona de confort. Imprescindible. Y entender que la transformación es ante todo personal y continúa, un proceso permanente para entender q nuestro trabajo no es clasificar personas bajo etiquetas medicas sino educarlos y educarlas, a todos y todas. Por mucho q cambie mis palabras, si sigo firmando informes en los que propongo que niñas y niños salgan del sistema educativo ordinario, si sigo firmando informes hablando de capacidad o discapacidad....
    Mi gran reto. Dejar de ser herramienta para la exclusión. No hay niños y niñas de específico, hay centros ordinarios que constituyen una verdadera fortaleza inexpugnable para algunas alumnas y alumnos. Por suerte también hay otros, especialmente en educación primaria, que se mueven hacia la inclusión, que dan la bienvenida y que orquestan sus recursos para que todos y todas puedan estar, participar y aprender.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Ana. Cambiando nuestro lenguaje es posible que consigamos que otros cambien su mirada y vean las barreras en lugar de las etiquetas, que vean a "los invisibles"... El reto es grande cuando estamos en la encrucijada y el desarrollo de nuestro trabajo nos lleva a contradicciones. Espero que poco a poco vaya cambiando y el lenguaje, sin duda, es una herramienta para el cambio.

      Eliminar
  6. Utilicemos un lenguaje más directo y con menos eufemismos, sobre todo en etapas superiores.

    ResponderEliminar
  7. A día de hoy no tengo claro si es el lenguaje el que dirige el pensamiento o lo contrario. Me inclino a pensar que las dos afirmaciones son correctas. Trasladado al contexto escolar, pensemos en alumnos que han tenido algún episodio de ansiedad. En esta situación creo que el pensamiento se antepone al lenguaje o acción. Es decir, pienso y luego siento. Sin embargo, cuando un alumno està verbalizando los pasos que debe de seguir para resolver una simple división , entonces es el lenguaje quien regula el pensamiento. Y ya yendo al tema que nos ocupa , es el lenguaje inclusivo, el que puede hacer cambiar la percepción de como percibimos las cosas.

    ResponderEliminar