sábado, 27 de febrero de 2016

"¿Realmente sirve para algo la Pedagogía?"

Esta no es una entrada para criticar a la Pedagogía. En los últimos días se han publicado varios artículos en prensa en los que se pretende oponer el punto de vista de dos vertientes entre el profesorado, "los pedagogos" y "los antipedagogos".
Mercado del Lince, Perú, Lima, 2011 - Fuente: Janice
"Los primeros -que se han autodenominado «los antipedagogos»- defienden a capa y espada el «esfuerzo», el «mérito», la «autoridad», la«disciplina», la «exigencia», la«memoria» y la «evaluación», mientras que los segundos -englobados bajo el término común de «pedagogos», aunque también hay psicólogos, sociólogos y representantes de otras disciplinas- consideran que las clases magistrales han quedado «obsoletas» y apuestan más por lo que llaman «una educación del siglo XXI», con «metodologías» en las que se habla de «motivación»,«creatividad»,«originalidad», «integración», «coaching» y«empatía». Los primeros hablan de«enseñar» y los segundos, de«intentar que los alumnos aprendan»." (Olga San Martín, 26-2-2016)
Artículos recientes, fuente de la discordia:
Algunas de las críticas se extienden a la orientación educativa:
"El problema no es tanto de los pedagogos como individuos, sino de que la transmisión de conocimiento se ha quedado subordinada a todo lo pedagógico y psicológico. Los profesores dependemos de los departamentos de Orientación" (José Sánchez Tortosa, profesor de Filosofía, 26-2-2016)
Las reacciones de compañeras y compañeros en redes no ha tardado en llegar.
"¿De verdad los psicopedagogos, psicólogos y pedagogos somos una lacra como parece que quieren hacer entender estos, para la educación de las personas?" (Rafael López Azuaga, psicopedagogo, 26-2-2016
"Ya estamos con la vieja oposición entre antiguo y moderno, tradición e innovación, progreso o estancamiento, pedagogos y antipedagogos. La guerra política en la escuela, podríamos subtitular el artículo. La verdad es que ya estoy un poco cansado de este debate que me ha acompañado a lo largo de toda mi vida docente, pero me sigue importando. Dejo que la opinión de cada uno, desde su experiencia, intente verse reflejada en alguna de las posturas y considere la posibilidad de acercarse a la otra, en bien, sobre todo, de las generaciones actuales y futuras." (José Manuel Castro, maestro y orientador jubilado, 26-2-2016)
Ante estas entradas, desde ayer me he planteado si merece la pena "entrar al trapo" o ignorar los últimos ataques a la Pedagogía. Entonces recordé un comentario del orientador José Manuel Castro en OrienTapas de hace un tiempo y que creo que responde de manera muy acertada a la pregunta de esta entrada.

Te animo a añadir aquí un comentario o participar en los foros abiertos en redes, tanto en espacios públicos (en Twitter o en Facebook) como en comunidades cerradas de OrienTapas (GrupOrienta en Google+ y Grupo de Consultas, dudas y experiencas en LinkedIn). 

Es raro que la sala de profesores de mi Instituto esté concurrida a la hora del recreo. Unos salen del edificio a fumar (cada vez son menos, eso es cierto), otros se van a la cafetería, varios tienen que hacer guardia de recreo, algunos se dedican a preparar material para las horas siguientes… También hay quien prefiere luchar con Séneca (el programa informático, no el filósofo) y los menos (que cada vez son más) se dedican a repasar la actualidad política, deportiva, económica y, aunque no os lo creáis, educativa; en este último caso, y como corresponde a profesores de pro, despotricando contra la correspondiente administración. 
Hoy hemos tratado una cuestión siempre polémica y conflictiva, sobre todo en los Institutos: ¿realmente sirve para algo la pedagogía? Cielos, ya me tocó el tema de lleno. En franca minoría, he tenido que soportar las diatribas de mis queridos compañeros de Matemáticas y de Lengua. A duras penas he podido resistir los embates (siempre con buen tono y buen talante, todo hay que decirlo) que se emitían contra los pedagogos y contra la pedagogía. Y encima, yo, que soy orientador, que he trabajado 21 años en primaria y 13 años en la Consejería, es decir, totalmente abducido por la pedagogía. No tengo disculpa, lo reconozco, todo son agravantes.
¡Qué daño han hecho los políticos que se han metido a pedagogos y algunos pedagogos que se han querido aprovechar de la política! Porque el problema no está en esta imprescindible ciencia (sí, ciencia, por cierto, una de las más antiguas, que es, al mismo tiempo, arte), sino en el desconocimiento que se tiene muchas veces de ella, en su uso partidista, en su contaminación por ideas totalmente ajenas a lo que ella pretende.  
Porque un buen profesor no lo es si no es también un buen pedagogo. Aunque se desconozcan o se conozcan muy poco las teorías educativas, incluso aunque se despotrique contra la pedagogía, aquel docente al que le gusta su trabajo busca constantemente mejorar su práctica, interesar a sus alumnos, preocuparse por ellos, busca la forma de que se esfuercen más, intenta mejorar la comunicación de sus ideas, adaptarse a las nuevas tecnologías… En suma, lo que hace cualquier pedagogo que se precie, aunque le pese a mis queridos compañeros. Y puedo asegurar que ellos son grandes profesores, a los que les gusta su trabajo y que intentan mejorar constantemente.


José Manuel Castro Díaz,

orientador y autor del blog "Orientación Machado"




PD: Quiero felicitar a José Manuel Castro, compañero ya jubilado, por su nuevo blog, Trece Gatos Negros, una lectura imprescindible.


Otros enlaces relacionados con la anti-pedagogía:

4 comentarios:

  1. Mi respuesta a la pregunta de la entrada es un SÍ rotundo. No se puede enseñar, no se puede educar, sin Pedagogía. Cuando enseñamos lo hacemos necesariamente desde una forma de entender la educación, desde una Pedagogía personal que hemos ido construyendo con nuestra formación y práctica diaria. Hay mucha Pedagogía en los autodenominados "anti-pedagogogos", aunque sea una forma de entender la educación que no comparto.

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    1. Has hecho trampa ;) Obviamente nadie dentro de la profesión va a negar la necesidad de una teoría, explícita o implícita, que le dé cohesión a la práctica docente. Pero creo que sabes que las diatribas actuales no van por ahí, sino más bien contra la pedagogía percibida como estructural, adoptada por la administración(digo percibida porque habría mucho que discutir sobre su status real). En los centros educativos se asocia habitualmente esa pedagogía con los equipos de orientación porque sois vosotros los encargados de transmitir ciertos mandatos administrativos: si hay un alumno con TDAH en un aula con 30, el orientador le dirá al profesor que en los exámenes tiene que estar pendiente de ese alumno, incluso variándolos; si un alumno presenta altas capacidades y no pasa del 5 en una materia, el orientador dirá que hay que motivar a ese alumno(por no hablar de los learning styles o la inteligencia emocional),etc. Profesores como Moreno Castillo atacan a la pedagogía porque observan que el momento en el que su trabajo pasó a ser más difícil y cuestionado coincide con el momento en el que se empezó a hablar de pedagogía explícitamente.
      Si tengo que dar mi opinión, la pedagogía(esa pedagogía) es necesaria, pero echo en falta que proporcione mayores concreciones prácticas. Elucubrar sobre aulas genéricas con alumnos borrosos no me ayuda gran cosa en mi práctica docente.
      Un saludo.

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    2. Coincido en tu comentario, José Jorge. La pedagogía y también la orientación debe aspirar a ofrecer respuestas útiles más allá de recetas o modas, respuestas "no simplemente directivas" ni descontextualizadas sino construidas con el resto de profesores a partir de la realidad del aula.

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  2. Rafael López05 marzo, 2016

    Es posible que la clave de todo esté en la dificultad de llevar a la práctica todas las teorías que formulamos aquí. Los pedagogos y psicopedagogos tenemos claro qué prácticas educativas no promueven aprendizajes significativos ni motivan al alumnado, y qué otras promueven la exclusión del alumnado y la desigualdad de oportunidades, además de no responder a las demandas de la sociedad. ¿Qué ocurre? Que llevar todo esto a la práctica requiere de una continuada formación del profesorado, leyes educativas estables, inversión suficiente en recursos humanos y materiales (sobre todo lo primero), conectar la investigación educativa con las políticas educativas, etc. Y claro, todo esto no se está generalizando a nivel nacional, tan solo hay prácticas puntuales, aunque poco a poco es cierto que se intenta prosperar. La LOGSE, tan criticada por muchos, en realidad supuso una revolución pedagógica en ese sentido, pero la puesta en práctica de esta ley no dio los resultados esperados por razones como las que he dicho, y lo mismo con las posteriores, de ahí a que muchos de los nacidos como muy tarde a principios de los años ochenta siguen añorando la Ley General de Educación de 1970 (la de BUP y COU, para que nos entendamos), porque consideran que ahí el nivel de la enseñanza era más exigente y los estudiantes salían más preparados y que quien no quería estudiar, tempranamente se iba para Formación Profesional y no "estorbaba" a los demás. Personalmente no creo que las promociones de la LOGSE que se han graduado en la universidad sean peores que los de antes, ni que los estudiantes de la LGE sean más o menos habilidosos que los que salen ahora de Bachillerato, en cuanto a competencias, habilidades y actitudes. Puede que acumulasen más conocimientos "de memoria", pero en los tiempos actuales se deben trabajar más el desarrollo de competencias, de habilidades, para que el alumnado pueda adaptarse mejor a los continuos cambios de la sociedad y sepa aplicar los conocimientos a la práctica. Creo que es mejor "memorizar" una información básica, que sea esencial para la práctica, y no memorizar contenidos tan superficiales como los ríos de España o la famosa lista de los Reyes Godos. Yo personalmente no me los sé, y no creo que sea un ignorante por no saberlo, porque puedo buscarlo en Internet y ya está. Es cierto que los libros de Primaria de ahora tiene un nivel más básico que los que yo tuve cuando yo estudiaba (éstos tenían más cantidad de texto por página y más desarrollado), pero si tenemos en cuenta que me olvidaba de todo ello al poco tiempo, no sé si verdaderamente valía la pena. Lo que sí tengo claro es que el alumnado estaba más desmotivado en clase con ese sistema de enseñanza y esos libros de texto, a nivel general, y por eso muchos no querían estudiar. Así que, ¿cuál es el camino a seguir?

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