martes, 23 de febrero de 2016

¿Cómo diferenciar el acoso escolar de las situaciones de conflicto?

"Agobiado". Fuente: Eugenia Jiménez
Hace unas semanas recogíamos en OrienTapas una entrada con planes y protocolos sobre convivencia y acoso escolar. ¿Estamos tan hipersensibilizados por los mediáticos casos de acoso escolar que corremos el riesgo de calificar como tal otras situaciones de conflicto que se producen en el ámbito escolar? Esto es lo que plantea la orientadora educativa Eugenia Jiménez Gallego en la tribuna del Diario de Cádiz. Tomo aquí un fragmento de la columna para difundir un debate abierto sobre la pregunta que encabeza esta entrada. Puedes añadir aquí un comentario o participar en los foros abiertos en redes, tanto en espacios públicos (en Twitter o en Facebook) como en comunidades cerradas de OrienTapas (GrupOrienta en Google+ y Grupo de Consultas, dudas y experiencas en LinkedIn). Gracias a Eugenia por sus reflexiones y por permitir que las publiquemos en redes.

Según la Resolución 26/9/2007, que establece en Andalucía el protocolo de actuación ante el acoso escolar, éste implica intención, repetición en el tiempo y desequilibrio claro de poder. Y subraya que "es importante no confundir este fenómeno con agresiones esporádicas entre el alumnado u otras manifestaciones violentas…". Estos días, sin embargo, todo se confunde. Denuncian acoso las familias por una pelea puntual. Denuncian acoso aunque su hijo/a haya participado voluntariamente en los intercambios de motes, de bromas pesadas, de juegos violentos… si después se ha cansado y no ha sabido salir de esa rutina. Denuncian cuando leen los mensajes de whatsapp subidos de tono que ha recibido, sin querer saber de los que su chiquillo/a ha enviado y borrado después. Denuncian cuando los adolescentes se ven solos en un grupo con el que no conectan y se sienten heridos por miradas y sonrisas. Denuncian alguna vez, incluso, para conseguir un cambio de centro a mitad de curso cuando creen que su hijo/a se relaciona con amistades que no le convienen. 
Todo ello podemos entenderlo desde el pánico que se ha desatado en este tema, desde la genuina preocupación de los padres por proteger a nuestros hijos. Y quizá en estos tiempos resulta políticamente incorrecto cuestionar algunas denuncias de maltrato entre iguales, pero creo firmemente que es necesario hacerlo por el bien de los niños. La investigación rigurosa sobre los hechos tenemos que hacerla siempre. Pero para los casos que finalmente no supongan maltrato entre iguales también tenemos que tener una respuesta. 

Actualmente una de las competencias clave que hay que trabajar en educación es la competencia social. Y eso implica que los estudiantes tienen que aprender a cooperar y a resolver conflictos, porque los conflictos son parte de la vida. Bien los sabemos los adultos. Las habilidades sociales incluyen también saber iniciar conversaciones con sus iguales, valorar qué comentarios son adecuados en cada contexto, responder a críticas. Aprender a ignorar unas veces, a confrontarse otras, a unirse a otros semejantes para no resultar vulnerables. 


Eugenia Jiménez Gallego,
orientadora y autora 
del blog eSistémica

Lee la columna completa  en: 
"Por no repetir la historia" - Tribuna de Cádiz, 22-2-2016

PD: Eugenia ha escrito una continuación de esta entrada en este enlace.

4 comentarios:

  1. Es muy cierto lo que comenta nuestra compañera Eugenia. Ante algunos acontecimientos puede existir un primer momento de “hipersensibilidad” hasta que las “aguas suelen volver a su cauce”…
    Si bien hay que reconocer que es muy importante nuestro papel de “apaga fuegos” y que en numerosas ocasiones nuestra intervención directa es inevitable (y muy recomendable) también debemos prestar mucha atención a nuestro papel en la elaboración de los Planes de Convivencia y de Orientación y Acción Tutorial en los centros. En estos planes se deberían incluir medidas que permitan desarrollar las competencias sociales y emocionales y educar en valores como la paz, la tolerancia, la diversidad y la igualdad. También deben incluir procedimientos y estructuras para resolver los conflictos de manera pacífica y, lo que es más importante, cuanto más integrales y globales sean estos planes más posibilidades de éxito tendrán. Lograr una implicación de las comunidades educativas de los centros (muy importante el papel de las familias, como dice Eugenia) contribuye a provocar sinergias y a crear un clima de trabajo en equipo y colaboración entre los diferentes departamentos, estructuras, profesionales y miembros de dichas comunidades educativas…
    Hablando de proyectos, y por si pueden servir de ejemplos concretos, aprovecho para enviar enlace al Portal de Orientación Educativa de Aragón en el que se pueden ver los proyectos galardonados con el Premio de Buenas Prácticas en materia de convivencia e inclusión convocados por el Gobierno de Aragón en los cursos 12-14 (también he seleccionado los proyectos de dos institutos y un colegio porque son de carácter muy global y sistémicos).
    Espero que sea de interés.
    Muchas gracias por el foro de debate tan interesante y constructivo.
    Un saludo,
    Jesús Zapatero
    Orientador
    http://orientacion.catedu.es/premios-de-buenas-practicas-en-educacion-inclusiva-y-convivencia/

    https://issuu.com/orientacionaragon/docs/memoria_premiada_concurso_definitiv

    https://issuu.com/orientacionaragon/docs/ies_5_villas._memoria_premio_buenas

    https://issuu.com/orientacionaragon/docs/el_colegio_de_alpartir__un_espacio_

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Jesús, por el comentario y por los recursos tan interesantes que compartes. Un saludo

      Eliminar
  2. En estos días desde que se publicó el artículo muchos compañeros/as me han comentado que están viviendo lo mismo que yo describo. Ven que tienen que seguir trabajando en la sensibilización del alumnado y también del profesorado en los casos de acoso, tanto en prevención como en intervención, pero que donde hay hipersensibilización es entre muchos padres, que ven acoso en todo y lo único que exigen son sanciones y no un proceso educativo en el que todos podamos aprender a convivir mejor. Es más, vemos que no siempre el que denuncia es realmente una víctima. Ésta es la realidad. Cuando luego investigamos las relaciones humanas son más complejas, y por tanto las respuestas también deben serlo. Y aunque no es la misma situación que en el maltrato de género, como algunos habéis comentado, sí se parece en que tampoco siempre que una mujer acusa de maltrato tiene que haberlo. He conocido casos de terrible maltrato sufrido, pero también otros en los que se ha acusado de forma manipulativa para conseguir por ejemplo ventajas en la custodia de los hijos, para castigar tras un divorcio no deseado. Sé que hablar de todo esto no se considera apropiado hoy en día, pero creo que hacer sagrado e intocable un concepto no es la solución, sólo crea otros perjudicados. Para mi la clave es darle herramientas a todos para resolver sus conflictos, empoderarlas y no victimizarlos. Cuando se produce una denuncia, investigar y tomar las medidas necesarias, que además de sancionadoras y de protección tienen que ser de educación de todos los implicados. Porque también las mujeres maltratadas pueden caer una y otra vez en relaciones que no las respetan, igual que los alumnos maltratados, si en ambos casos no toman conciencia y generan nuevos recursos. Y también defiendo el respeto a la presunción de inocencia hasta que tengamos todos los datos, que se respeta con supuestos asesinos y corruptos y está empezando a no respetarse con menores. Creo que todos coincidimos en la necesidad de seguir trabajando en este tema y en la urgencia de más recursos humanos para hacerlo. Lo que discutimos es cómo hacerlo de la mejor manera posible, y eso me parece que nos enriquece.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Nicolás Tortosa06 marzo, 2016

      Buen análisis Eugenia . Más ajustado a la realidad sobre lo que está ocurriendo en nuestros centros. Una cosa es la violencia escolar y otra diferente el acoso escolar. Ayer leí un artículo acusatorio de Rosa Montero, en el país semanal, en el que decía de forma muy gratuita estas palabras : "La verdadera culpa del acoso escolar está en los adultos perezosos y cómplices, en el profesorado, los padres, las instituciones".

      Eliminar