sábado, 12 de septiembre de 2015

"Maltrato cerebral", por Eugenia Jiménez Gallego

La orientadora Eugenia Jiménez Gallego publica mensualmente en el Diario de Cádiz una columna ("tribuna") relacionada con la educación y la orientación. En la entrada de este mes, Eugenia nos habla de la forma de aprender de los alumnos.
"Nos preocupan los alumnos que no estudian. Pero... ¿y los que se ponen a estudiar maltratando una herramienta tan increíble como su cerebro?" (E. Jiménez, 10-9-2015)
Recuerdo que mi primera entrada de blog trataba justamente de cómo siempre se indica a los alumnos que estudien más en lugar de enseñarles a estudiar mejor. También hace unos días la orientadora Asun Marrodán hablaba sobre el tema en su blog desde otra perspectiva: "¡Odio las matemáticas!"

¿Están maltratando su cerebro nuestros alumnos y alumnas? He abierto debates en LinkedIn, Google+, Twitter y Facebook a partir de esta entrada de Eugenia.



Empieza un nuevo curso. Lo clásico sería hablar del síndrome posvacacional, pero me parece más interesante retomarlo con nuevas ideas. Uno de los temas al que les doy vueltas es a las técnicas de estudio de nuestros alumnos. Su falta de efectividad está probada en las famosas pruebas PISA, en las que los españoles obtienen mediocres resultados cuando se trata de comprender textos y aplicar lo aprendido a situaciones nuevas. Pero cualquier docente lo comprueba cada curso al constatar que sus estudiantes apenas recuerdan lo que aprobaron -incluso con buenas notas- en los exámenes del año anterior. 

A los chicos/as les pregunto si saben que están maltratando su cerebro. Porque según la investigación en Neurología, el cerebro humano no está preparado para aprender datos no significativos. Está diseñado para recordar lo que le produce curiosidad, lo que le emociona, lo que entiende, lo que puede aplicar. Recuerda mejor las imágenes que las palabras y también cuando genera preguntas. Repetir machaconamente frases sin sentido aburre soberanamente, produce saturación… maltrata una potente herramienta. 


Fuente: Blog eSistémica
Esto lo descubren los estudiantes cuando se dan cuenta de que retienen mejor las clases de los profesores que las plantean desde esos parámetros. Pero no depende solo de los docentes, sino que los alumnos tienen la opción de enfocar así cualquier contenido

Cuando estudian Literatura pueden leer los textos de cada autor buscando en ellos el estilo literario que se les atribuye e intentando conectar con su mensaje. Si les toca Historia de la Filosofía, ¿por qué no probar a posicionarse respecto a las ideas de cada filósofo? En Biología se dan cuenta de que los compañeros que observan las ilustraciones que acompañan a las explicaciones las entienden mucho mejor. Si se trata de Historia, les ayuda convertir cada tema en una película mental, con sus protagonistas y sus aventuras. 

En cuanto a las materias que les exigen trabajar con números nuestros alumnos suelen ser más eficientes: hay más adolescentes que se centran en entender primero el concepto y practican lo suficiente. Aunque es necesario revisar con ellos también estas cuestiones, porque algunos creen que pueden memorizar los pasos mecánicamente y sufren un colapso con los problemas. 

La respuesta más divertida sobre este tema me la dan cuando hablamos sobre el aprendizaje de idiomas extranjeros: "¡Eso no se puede estudiar!". Les rebato esa afirmación demostrándoles que todos ellos son eficaces estudiando idiomas: el español lo manejan divinamente. Y empezamos a pensar entre todos cómo lo hicieron. Ellos mismos toman conciencia de que la clave para dominar una lengua es usarla para comunicarse. Y para ello no tienen que irse a Gran Bretaña, en internet tienen infinidad de actividades interactivas y muchos internautas extranjeros con los que conectar, todas las películas incluyen distintos idiomas con sus subtítulos, y siempre tienen la oportunidad de hablar entre compañeros o pensar en otra lengua. 

Otra clave me parece que es estudiar en función de cómo nos van a pedir que demostremos nuestros conocimientos. No puede ser lo mismo preparar un examen oral que un escrito tipo test o de desarrollo: tenemos que practicar en casa esa forma de expresar lo que sabemos. Con frecuencia los alumnos acostumbrados a resolver exámenes de preguntas cortas en Primaria intentan aplicar las mismas técnicas memorísticas en el instituto, para resolver pruebas en las que tienen que razonar lo que responden. Y de esa forma a los pobrecillos les cuesta la vida aprobar. 

Aquí nos topamos con otra cuestión interesante: creo que estudiar es un hábito de conducta, como puede ser dormir en una postura o utilizar una coletilla al hablar, que se ha consolidado porque nos ha sido efectivo en determinada época. Y modificar nuestros hábitos es realmente difícil, ¡como saben los que han intentado renunciar a los anteriores! La mejor manera que he encontrado para generar cambios no es enseñarles las técnicas de estudio que me gustan. Observo que funciona mucho mejor investigar con ellos sobre la efectividad de las distintas formas de estudiar que usan, proponerles experimentos para que prueben las que aplican sus iguales con buen resultado... ¿Cómo podríamos intervenir con todo el alumnado en esta línea? 

Este es uno de los temas que quiero explorar este año. Siento que empezar con proyectos es lo contrario de resignarse a volver a la rutina. Y creo que hay que luchar contra el maltrato, también si es cerebral.


Eugenia Jiménez Gallego,
orientadora y autora 
del blog eSistémica

Columna publicada originalmente en: 
"El Diario de Cádiz", La Tribuna, 10-9-2015

2 comentarios:

  1. Hola. me gustó leer en tu blog las reflexiones de Eugenia. Me parece un tema muy interesante y que nunca me había planteado. Eso sí, también creo que estudiar es un hábito de conducta. Otro aspecto con el que coincido con ella es que es necesario enseñar a estudiar en base a cómo nos van a pedir que demostremos los conocimientos; no es igual un examen tipo test que uno para desarrollar un tema. Seguimos en contacto

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    1. Gracias por tu comentario, Marta. Sin duda el tipo de prueba condiciona la forma de estudiar pero, ante todo, el objetivo tendría que ser APRENDER. Lamentablemente a muchos alumnos les toca a veces "maltratar su cerebro" ante pruebas que no "miden" que se haya producido un aprendizaje significativo.

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