martes, 30 de junio de 2015

Orientación Machado se jubila (¿o no?): Grazas, Xosé Manuel / Gracias, José Manuel

Acabamos el curso y toca decir hasta pronto a algunos compañeros y compañeras que se jubilan. Entre ellos, a Xosé Manuel Castro, orientador del IES Hermanos Machado, de Montequinto (Dos Hermanas) en la provincia de Sevilla. Su Blog Orientación Machado (orientacionmachado.wordpress.com) , que nació en septiembre de 2012, es sin duda uno de los favoritos de los orientadores y orientadoras que pasan por OrienTapas. Un blog lleno de materiales pero también de reflexiones sobre la actualidad educativa. ¡Gracias por todo tu trabajo y por tu blog! Te recomiendo leer su entrada de hoy, "Despedida y cierre ... o no", de la que extraemos un fragmento más abajo.

Desde OrienTapas, confiamos en poder seguir contando contigo para proyectos, encuentros, reflexiones, ... Disfruta de tu jubilación, Xosé Manuel, pero no dudes que intentaremos enredarte en lo posible porque no queremos perdernos la posibilidad de seguir compartiendo y aprendiendo de ti y contigo. Un abrazo.


Por fin ha llegado el tan ansiado y a la vez tan temido día de mi jubilación. Debería ser un momento de balances, de recuerdos, de emociones, de agradecimientos, pero os aseguro que sería un texto excesivamente amplio, porque cuarenta años de trabajo dan para mucho. Intentaré recoger sólo una pequeña parte de lo que ahora se me ocurre.

Reconozco que siento una gran alegría porque he tenido la suerte de haber trabajado en la profesión más hermosa que se pueda imaginar, porque durante estos años he podido acompañar a miles de alumnos que me han recompensado con creces mi esfuerzo y dedicación y porque estar durante tanto tiempo al lado de personas tan jóvenes creo que también me ha rejuvenecido.

Sin embargo, no hay duda de que también hay un punto de tristeza, de nostalgia, de pellizco en el corazón porque estoy en el momento que M. A. Santos Guerra denominó el momento de los adioses, de las separaciones. “Hay que preparar el corazón para los adioses. Para recibirlos cuando nos vamos y para darlos cuando alguien se va. Hay que saber encajar los adioses de manera que nos hagan fuertes y sólidos en la vida emocional. Nuestro yo se hace fuerte a fuerza de dar y recibir adioses”. ¡Cómo no estar triste teniendo que dejar a unos compañeros con los que he compartido momentos y situaciones extraordinarios! Pero que no se preocupen, amenazo con ir a verlos al Instituto de vez en cuando a darles envidia y a recordar buenos tiempos y buenos momentos.



Ese punto de tristeza no es sólo por mí, sino también por la situación en la que se encuentra la enseñanza actualmente. No es momento de reproches ni de un análisis exhaustivo, pero me da pena por los miles y miles de maestros y profesores que se dejan  la piel y que tienen que soportar un sistema educativo que da bandazos, sin un rumbo fijo. Espero que más pronto que tarde la sociedad y sus representantes sean capaces de dejar a un lado sus diferencias y alcancen un cada vez más imprescindible y necesario pacto por la educación que dure décadas.

A lo largo de mi vida profesional, aunque también he querido aplicarlo a mi vida personal, he intentado seguir los consejos que a menudo nos repetía una profesora de pedagogía. Ella siempre nos decía que ser maestro era el trabajo más importante que una persona podía ejercer. Y para ser un buen maestro teníamos que tener en cuenta tres cosas:
  • Trabajar con pasión, con ilusión, con entusiasmo, porque esos sentimientos se trasladan con mucha facilidad a los alumnos, los perciben y se contagian de ellos. Eso impide que se aburran y se motivan sin esfuerzo.
  • Ser serios, rigurosos, responsables, competentes y ejemplares en nuestro quehacer diario. No podemos exigir a nuestros alumnos que sean trabajadores, responsables, organizados, puntuales o respetuosos con las normas, si nosotros no damos ejemplo.
  • Saber trabajar en equipo, colaborar con los demás. En aquellos años, principios de los 70, era una idea casi revolucionaria, porque lo que se nos decía habitualmente era que “cada maestrillo tiene su librillo” o que el profesor debe tener “libertad de cátedra”. No es que estas frases no tengan sentido, pero apuntan a cierto individualismo. Y la mencionada profesora nos animaba a tener la humildad de aprender de nuestros compañeros, de sus buenas prácticas y, al mismo tiempo, la generosidad de compartir nuestras experiencias, ponerlas a su disposición, no guardándolas sólo para nosotros.
  • No puedo terminar sin mostrar mi profundo agradecimiento a todos mis compañeros, los actuales y los pasados, los de mis primeros años como maestro en La Coruña, en Camariñas, en Dos Hermanas, en Montequinto; a los que compartieron conmigo mi paso por la Consejería de Educación en Torretriana y a los orientadores de Dos Hermanas, grandes profesionales que me enseñaron casi todo lo que sé de orientación. También, como no podía ser de otra manera, agradecer a mis colegas de la red, los que han creado estupendas páginas de Internet, blogs de orientación, twits, facebook, etc., que me han servido de gran ayuda para elaborar este blog.
Y, cómo no, a los excelentes profesores, compañeros, y sin embargo, amigos, en el IES Hermanos Machado. Su paciencia, su dedicación, su profesionalidad, su trato amable y cariñoso conmigo son impagables e inolvidables, me han servido de ejemplo y me han facilitado enormemente mi trabajo. Gracias a todos, de corazón.


José Manuel Castro Díaz,
orientador y autor 
del blog "Orientación Machado"
y de los scoop.it Orientación Machado





3 comentarios:

  1. Muchísimas gracias por tus palabras, Alberto. A ti, y también a todos los orientadores y orientadoras que con su dedicación han facilitado enormemente el trabajo que he realizado a lo largo de estos años. Siempre he mantenido que el trabajo en equipo, la colaboración, el intercambio de ideas..., son fundamentales en cualquier ámbito, pero mucho más en el educativo, porque es quizás el más complejo, aquel en el que intervienen más factores. Y cada vez es más necesario el apoyo del grupo porque las herramientas educativas se complican continuamente, la adaptación debe hacerse de forma muy rápida para no quedarse atrás y estar a la altura de los intereses y necesidades de los alumnos.
    Aunque no prometo nada, sí estoy seguro de que nunca podré desligarme del mundo educativo ni de la orientación. Forman parte inseparable de mí, por lo que, si no de forma periódica, sí intervendré, no sé cómo ni dónde, en foros como este.
    Un fuerte abrazo y gracias de nuevo

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    1. Gracias, José Manuel. Aquí serás siempre bien recibido y esperado. Muchas veces tu blog ha aparecido en OrienTapas y, de una manera o de otra, seguro, que seguirás presente. Un abrazo.

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  2. “Sino a quien conmigo va”, leyó en el último verso del romance, justo antes de levantar la mirada del libro aquella fresca mañana de junio. Aún dentro del vagón, recordó treinta años como maquinista, taquillero, revisor, mecánico, limpiador … de sus alumnos; pero, sobre todo, como un viajero de cercanías más, aprendiendo junto a adolescentes sin billete de vuelta. El tren se detuvo. Se abrieron las puertas. La megafonía interrumpió la analepsis. No, no prestaba servicio. Debía desalojar el tren y esperar en el andén. Nunca antes se había sentido tan pasajero, tan efímero.

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